martes, 15 de octubre de 2013

Él. Todo siempre gira en torno a él. 
Es duro que tu vida este tan pendiente de alguien que no recuerda ni tu existencia. Duele verlo y hacer cómo si nada hubiera pasado entre los dos. Sin poder sonreír por los buenos recuerdos, sin poder saludarle, sin ni siquiera poder mirarle a esos ojos verdes que tiene. 
Durante un tiempo pensé que se me pasaría, que con el tiempo todo se olvidaría. Pensaba que podría verlo sin sentir nada, ni dolor, ni alegría. Pero no. Aquí estoy yo, casi un año después. Con los mismos sentimientos. Con las mismas lágrimas contenidas. Pasándome los días deseando verte y al mismo tiempo deseando no verte. Intentando salir de este oscuro pozo en el que él me dejo hundida. Intentando sonreír y ser feliz. Aunque fracasando en el intento. Fingiendo sonrisas que sólo eran reales cuando estaba con él. Anhelando caricias que sólo él era capaz de hacerme sentir. 
Él. Parece que por el momento, jamás dejará de ser él.

sábado, 12 de octubre de 2013

Fue toda una sorpresa para ella encontrarse allí. En esa oscuridad tan llena de desesperación y de dolor. Nunca se había encontrado en una situación así. Su cuerpo nunca había sentido el dolor de esta manera tan intensa. Su piel nunca había estado tan fría y tan caliente a la vez. Sus ojos nunca derramaron tantas lágrimas ni tantas desgracias. 

Esas manos dulces que ella tenía temblaban como si se fuese a acabar su vida. Como si su circulación quisiera estallar. Su cerebro estaba totalmente impactado por esta nueva situación, no podía creerse que esto le hubiese sucedido a ella. No quería aceptar que ahora nada sería igual, que a partir de ese momento absolutamente todo iba a cambiar.

Y su corazón. Bueno, que decir de él. Su corazón estaba al borde de la soledad, de la histeria, de la muerte. Siempre fue fuerte, nunca se le rompió, pero con este golpe, su corazón no pudo soportarlo más. Las palpitaciones estaban descontroladas, ella pensó que iba a morir. Y en el fondo así fue. Ella no murió, pero su corazón se deshizo entre latidos y lágrimas. Ya nunca más volvió a funcionar, nunca más pudo amar.

jueves, 10 de octubre de 2013

Esa clase de personas que lo único que hacen es entrar y salir de nuestros vidas a su antojo, desgarrándonos cada vez más el alma. Esas personas que nunca tienen en cuenta nuestros sentimientos. Que jamás pensaron en intentar hacernos sonreír en lugar de llorar. Las que siempre iban con la mentira a la espalda y el falso halago en la cara. Las mismas que cada vez que estamos alegres, aparecen y nos hunden de nuevo en la oscuridad. Esas personas que sólo quisieron entretenerse con nosotros, como si fuésemos cuál juguete barato. Esas personas que nos besaron para luego arrancarnos el corazón. Las mismas que siempre que las necesitábamos, desaparecían. Esas que únicamente piensan en ellas mismas, y en nadie más. Las que son capaces de llevarse a cualquiera por delante, sin importarles cuánto daño causen. 
Yo me pregunto, estas personas... ¿Algún día recibirán lo mismo que nos han dado? ¿Algún día su corazón se romperá tanto cómo el nuestro?




domingo, 6 de octubre de 2013

No tengo su pelo. Ni sus ojos azules. Ni siquiera tengo esa sonrisa suya. Tampoco tendré esa habilidad para hacer que la gente se gire para verme pasar. Y sobre todo, me falta esa alegría. 
Pero yo soy una persona que sabe lo que quiere. Que he madurado a causa de los golpes y de los errores. Mis ojos no serán azules como los suyos, pero una mirada mía jamás podrá mentirte. Mi sonrisa no estará siempre ahí, pero siempre aparece cuando pienso en ti. La gente no se girará al verme pasar, pero nunca me interesó ser el centro de atención. 
Puede que ella sea mejor que yo, o puede que no. Lo único que sé es que, ella, jamás va a sentir por ti todo lo que yo sentí. Ella no va a besarte de la misma manera que yo. Sus manos no te acariciaran la nuca con tanta tranquilidad como yo. Y sus ojos nunca te mirarán como lo hacía yo.
Pero quédate tranquilo, que tú puedes elegirla a ella.
Esa es la gran diferencia entre nosotras, que yo se aceptar un no. Sé cuando hay que rendirse finalmente, sé cuando estoy de más en la vida de alguien. 




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