viernes, 29 de noviembre de 2013

Necesito que desaparezcas de mi cabeza, para siempre. Tal vez, en un futuro próximo, desaparezcas. Así sin más, sin esperarlo. Pero hasta entonces, aquí sigo. Pensándote por las mañanas y soñándote las noches de luna llena. Desnudando los recuerdos y abrigándome de el vacío que me dejaste. Rozando el límite de la fantasía y volando por el verde de tus ojos. Ese verde que desapareció con la primavera, contigo.
Porque me he dado cuenta de que soy débil, demasiado débil. Que llevo tiempo con el pensamiento de que todo vale en los sueños, pero luego me despierto y me derrumbo. Ye he cansado de pensar que puedo volver a tocar el cielo de tu cuerpo cuando lo único que hago es caerme de bruces contra el recuerdo de tus besos. Simplemente me he cansado, he estado muy cerca de ti y ahora tan solo necesito huir de ti.




viernes, 22 de noviembre de 2013


-¿No lo entiendes, verdad?

-¿Entender? ¿El qué?

-Nada. Da igual, déjalo.

-No. No pienso dejarlo, necesito que me lo expliques, necesito saber el por qué.

-¿Qué necesitas saber el por qué? Yo también necesitaba saber porque me dejaste así, sin más. Desapareciste de mi vida, me dejaste sin nada. Te lo llevaste todo, mi felicidad, mi sonrisa, mis ganas de vivir... Todo. Te lo llevaste absolutamente todo. ¿Y ahora me vienes con estas? ¿Qué necesitas entender? ¿Qué me cansé de llorar por ti? ¿Que no fui capaz de mirarte a los ojos cuando nos veíamos por la calle? ¿Que me hundiste en un pozo sin fondo? ¿Qué tuve que fingir durante mucho tiempo que no me pasaba nada? ¿Que tuve que aguantarme las lágrimas en la garganta millones de veces? ¿Que me daba miedo encontrarte en cualquier lugar? ¿Qué eras capaz de cambiar todo mi mundo en tan sólo dos segundos? 

- Lo siento. Yo...

- No me valen tus disculpas. Ya no. Desde un principio me vendiste un cuento de hadas y luego... Luego no había ni príncipe, ni zapato de cristal, ni hada madrina. No había nada, tan solo tristeza y soledad. Ya no necesito nada de ti, tus explicaciones ya no me van a servir de nada y tus palabras no significan nada. No voy a volver al mismo juego de siempre, me he cansado de perder la partida una y otra vez.  Diría lo siento, pero no puedo pedir perdón por algo que no es mi culpa. Tan sólo te quiero pedir una cosa. Si algún día, por alguna casualidad de la vida nos encontramos, haz cómo si no me conocieses. Yo prefiero pensar que nunca ha pasado nada, que nunca nos hemos conocido. Es la única manera que hay para que yo pueda seguir con mi vida, una vida en la que no quede el rastro de todo el daño que me hiciste.



martes, 19 de noviembre de 2013

Hacía tiempo que necesitaba decir esto. Necesitaba un pequeño suspiro para mi, para decir todo lo que no te he dicho, todo lo que me he callado. Puedo asegurar que este otoño está siendo el más frío de todos. Este otoño no estás tú, no está tu calidez. Tus dedos ya no se deslizan suavemente por mi nuca, tus labios ya no me acarician la piel y tus ojos ya no me quieren mirar.
Y es que en estos días tan fríos, las mantas ya no me calientan. Puede parecer una locura, pero es así. Ni todas las mantas, gorros, jerséis  y bufandas me dan la mitad de calor que me dabas tú. Y sin calor no puedo vivir, no puedo soportar el invierno que se aproxima. Simplemente no puedo. No puedo sin ti.




jueves, 14 de noviembre de 2013

Aquí me hallo. Un frío jueves por la noche. Con la fiel compañía de mi perro y con Lana Del Rey cantándome al oído. Pensando en ti y en el invierno que se aproxima... Pensando en cualquier cosa menos en mi, como siempre. Buscándole los tres pies al gato y las dos colas al perro. matándome por un poco de calor tuyo y conformándome con el que me proporciona el radiador de la habitación.
Deseando que se acaben los días y que empiecen las noches. Queriendo verte y tratando de no verte, todo a la vez. Contemplando como ese reloj de pared avanza lentamente, casi como si el aire le impidiese continuar. Como si parando el tiempo fuesen a desaparecer los problemas. Ojalá.
Ojalá me devorases con la misma facilidad con la que yo devoro libros. Con el mismo gusto, cariño y tacto. Pensando detalladamente el próximo paso. Y escribiéndome a versos,  como si fueras poeta de la vida. 
Clavándome ese "kiss me hard before you go" de Lana, como si fuese un puñal. Como si no existiese un mundo a parte de esa frase, como si no doliera. Sabiendo que no me besaste de esa manera antes de desaparecer. Y admitiendo que con tu desaparición, llegó el invierno. Tal y como llega ahora. Sólo que este invierno, no te tengo tan reciente. Y tus besos ya no permanecen en mi piel. 
Este invierno, tus besos se borran con el roce de la bufanda. 





Seguidores

Número de visitas

Archivo del blog